Son casi las 3 de la mañana y no puedo dormir.
Será porque llevo todo el día durmiendo y porque no paro de pensar en ti.
Llámame idiota, pero me paso el día intentando recordar cada detalle, repasarlos todos, para aprendérmelos de memoria y que ninguno se me olvide. Para tener algo a lo que aferrarme mientras no estás aquí.
Te extraño muchísimo. No sabes cuanto, ni las ganas que siento de llorar todo el rato (yuju, ahora estoy llorando).
Sé que nunca he querido a nadie tanto como te quiero a ti y que nadie me ha querido tanto como me quieres tu.
Eres asquerosamente perfecto, Juan Pablo. Que sí, que todo esto ya lo sabes. Así que, ¿por qué te lo escribo? Pues no lo sé. Supongo que no me canso de repetírtelo y que quiero que lo tengas claro.
Estoy enamorada de ti mi amor, y voy a hacer lo que sea por verte, lo que sea, ¿me entiendes? Cuando digo lo que sea es lo que sea.
Tengo la maldita sensación de que nos vamos a ver muy pronto, ya lo verás. Nos quedan tantas cosas por hacer juntos... Y las vamos a hacer. Te lo juro. Te juro que vamos a volver a sentir esa felicidad enorme y hasta dolorosa que me provoca estar junto a ti. Te juro que vamos a volver a comernos a besos; esos besos que me ponen el mundo patas arriba y que no me dejan dormir en noches como esta. Te juro que vamos a volver a darnos esos abrazos que parece que nos estemos derritiendo en los brazos del otro. Sí, Juanpy, me vas a hacer feliz de nuevo. Y yo voy a intentar hacertelo a ti. Vamos a volver a pelearnos de broma, vamos a volver a hacernos la cobra de juguesca, vamos a volver a ir cogidos por la calle, y que se mueran todos de envidia. Que se mueran. Porque yo te amo y eso es más brillante, más hermoso, más divino que todo lo que pueda verse o tocarse. Porque esto que nos está pasando es muy especial, no es apto para todas las personas ni para todos los corazones. Habrá personas que no lo entiendan, personas que se extrañen en incluso personas que lo critiquen. Pero, ¿sabes una cosa?, mientras tú sigas queriendome, no me va a hacer falta nada más. Sabes que puedes confiar en mi para lo que sea, maldita sea, ¡para todo, Juanpy! Para el problema más gordo y para la estupidez más pequeña. Para contarme el chiste más malo o la peor noticia de la historia. Yo siempre, siempre; y repito, porque esta palabra es muy grande y hay que hacerlo ver; pero que siempre voy a intentar hacerte feliz. Aquí o en Pekín, conmigo o con otra, quieras o no. Se podría decir que soy como tu Pepito Grillo, esa vocecita en tu cabeza que te va a apoyar siempre en todo lo que decidas. Te amo, Juanpy. Confío en ti más que en mí misma. Deseo más para ti que para mí misma y eso, Juanpy, eso es estar enamorada. Y yo lo estoy de ti.
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