Hoy, no sé por qué, me ha dado por sacar de su cajón todas las postales, las dedicatorias y las cartas de Taizé.
Las he leído, una a una, acordándome de cada persona y de cada momento y, sí, lo reconozco, me han rodado unas cuantas lagrimitas (pero he sido cuidadosa de mojar ningún escrito)
Les echo de menos, les echo muuuucho de menos, hasta a los que viven cerca.
Qué puedo decir, fueron unos días muy intensos.
Soy consciente de lo que ese viaje me hizo cambiar y de la importancia de esas personas sobre mi cambio.
Con sus más, con sus menos, con sus encontronazos y con sus risas, todos me aportaron algo muy grande.
No podría describir el viaje, porque está lleno de milidetalles y matices que ni puedo escribir ni se entenderían.
Sólo sé que NECESITO volver; si Javi lee esto se creerá que sabe por quién quiero volver pero yo le digo de antemano que no, no es así.
Por supuesto que es un motivo, pero lo que necesito es volver a estar allí, con la misma gente, respirando ese aire, hiriéndome los ojos con ese verde, quejándome de ese maldito frío en Julio.
Cantando, bailando, compartiendo, aprendiendo con ellos.
Con nuestras charlas paranoicas, nuestras risas, nuestros juegos.
Volver a ir cogida del brazo con Carmen,
volver a mentirle a los ojos a Miguel,
volver a pelearme con David,
volver a canturrear Metallica con Juanpy,
volver a reírme con María,
volver a ensayar con Juan y los demás músicos,
volver a compartir con Merle y los suecos,
volver a petarlo y dejarme la garganta en el Oyak,
volver a ver al guapo de Arthur traduciéndoles a los alemanes...
Y mil detalles más que ya me he propuesto no plasmar aquí por falta de tiempo, espacio y recursos.
A lo mejor ellos siguen con sus vidas y no son conscientes de lo importantes que llegaron a ser para mí. A lo mejor se acuerdan de mí con cariño, a lo mejor no.
Solo sé que yo sí que les recuerdo a ellos; y que son lo más maravilloso del mundo.
:)
http://www.tuenti.com/#m=Photo&func=view_photo&collection_key=3-61438542-5416495-835728170-61438542-1315909013&s=28
Os Quiero, chicos!
Cosas que escribí ayer, cosas que escribo hoy, cosas que podría escribir mañana. Cosas que la gente de un pequeño pueblo en las faldas de una montaña no quiere oír y que la gente de la ciudad no tiene tiempo para escuchar. Pequeños gritos, aullidos de dolor y de locura, de lo que me pasa por dentro, que no lo entiendo ni yo. Y todo aquí, para vosotros, como si me hubiera abierto el pecho y pudierais registrarmelo de arriba a abajo.
miércoles, 29 de febrero de 2012
Un día mágico.
Hoy es un día mágico, porque este 2012 es un año bisiesto.
De repente, un día que no existe...¡plof! se cuela en el calendario y toca vivirlo.
Lo que poca gente sabe es de dónde demonios sale este día.
En realidad, la Tierra tarda 365 días y 6 horas en dar la vuelta completa al sol. Por eso, cada 4 años esas 6 horas se van acumulando y forman 24: un día nuevo.
¿Por qué lo pusieron en Febrero? Ni idea.
Lo que si sé es que para la próxima y si no es año bisiesto, no felicites el nuevo año hasta que no sean las 6 de la mañana del 1 de Enero; y que si naciste el 29 de Febrero, no te preocuper, sí que tienes cumpleaños, durante esas 6 horas, pero lo tienes!
Qué cosa más curiosa me pareció esto cuando me enteré y ahora lo dejo aquí, plantadito, para que lo leáis y digáis: aaaaah vaaaaale! x)
Porque hoy es un día especial, y el año que viene, este día solo tendrá seis horas y será dentro de otro día.
Porque hoy es 29 de Febrero.
Y 29 de Febrero... no es todos los años! x)
De repente, un día que no existe...¡plof! se cuela en el calendario y toca vivirlo.
Lo que poca gente sabe es de dónde demonios sale este día.
En realidad, la Tierra tarda 365 días y 6 horas en dar la vuelta completa al sol. Por eso, cada 4 años esas 6 horas se van acumulando y forman 24: un día nuevo.
¿Por qué lo pusieron en Febrero? Ni idea.
Lo que si sé es que para la próxima y si no es año bisiesto, no felicites el nuevo año hasta que no sean las 6 de la mañana del 1 de Enero; y que si naciste el 29 de Febrero, no te preocuper, sí que tienes cumpleaños, durante esas 6 horas, pero lo tienes!
Qué cosa más curiosa me pareció esto cuando me enteré y ahora lo dejo aquí, plantadito, para que lo leáis y digáis: aaaaah vaaaaale! x)
Porque hoy es un día especial, y el año que viene, este día solo tendrá seis horas y será dentro de otro día.
Porque hoy es 29 de Febrero.
Y 29 de Febrero... no es todos los años! x)
martes, 28 de febrero de 2012
(Por fin una reciente)
Hoy es el día de Andalucía.
No quiero parecer patriótica ni independentista, pero que feliz me siento de ser andaluza.
Nuestra historia, nuestras costumbres, nuestra cultura... Todo me parece tan maravilloso.
Siempre digo, y es verdad, que querría irme a vivir al extranjero, que yo aquí no me quiero quedar.
Pero entonces pienso en el sol que brilla en mi tierra, en las casas blancas, los niños en la calle, las ruinas musulmanas, las playas de arena blanca, la alegría, la guitarra flamenca sonando, mi baile... Y me da miedo separarme de todo eso.
Porque es en lo que yo he crecido y lo que yo valoro.
No sé vivir sin eso; me alimenta dentro de lo que soy.
A pesar de eso, sé que me iré.
Pero, obviamente, volveré, no querría morir en otro sitio que no fuera aquí y me da igual lo catastrófico que suene.
Cuando me vaya, quiero estar aquí: en mi tierra, con mi gente.
A veces les odio, les odio y de verdad. Pero no puedo, son mis compañeros, mis hermanos.
¡Que viva Andalucía!
No quiero parecer patriótica ni independentista, pero que feliz me siento de ser andaluza.
Nuestra historia, nuestras costumbres, nuestra cultura... Todo me parece tan maravilloso.
Siempre digo, y es verdad, que querría irme a vivir al extranjero, que yo aquí no me quiero quedar.
Pero entonces pienso en el sol que brilla en mi tierra, en las casas blancas, los niños en la calle, las ruinas musulmanas, las playas de arena blanca, la alegría, la guitarra flamenca sonando, mi baile... Y me da miedo separarme de todo eso.
Porque es en lo que yo he crecido y lo que yo valoro.
No sé vivir sin eso; me alimenta dentro de lo que soy.
A pesar de eso, sé que me iré.
Pero, obviamente, volveré, no querría morir en otro sitio que no fuera aquí y me da igual lo catastrófico que suene.
Cuando me vaya, quiero estar aquí: en mi tierra, con mi gente.
A veces les odio, les odio y de verdad. Pero no puedo, son mis compañeros, mis hermanos.
¡Que viva Andalucía!
. Fight .
Puede ser que llegue un momento en el que mi corazon deje de latir...
Puede ser que el polvo vuelva al polvo y yo deje de existir...
O podria ser tambien, que la noche cerrara mis ojos, y ya no los volviera a abrir.
O que mi cuerpo se marchite, y ya no quiera vivir.
Pueden ser tantas cosas... tanto puede suceder,
pueden secarse los mares, puede el cielo caer,
puede el amor derrumbarse, puede el odio vencer.
Mas sabe, compañero, que ocurra lo que ocurra, jamas cejare en el intento de ser libre y feliz. No dejare jamas de luchar por lo que creo...
Y cuando muera, lo hare sabiendo que cambie un poco de esta tierra.
Sere feliz, cuando muera, porque habre estado aqui...
Habre conocido a las personas, que me hicieron sonreir,
habre recibido amor, y habre amado;
habre hecho llorar a alguien, y habre llorado;
habre sentido en mi, el sentimiento mas humano;
habre tocado una flor, habre respirado, habre caminado;
habre desnudado el horizonte con mi mirada perdida;
habre sentido en mi piel el sol, habre curado mis heridas;
habre caido, y me habre alzado;
me habre perdido, pero de nuevo, me habre encontrado;
habre sentido el viento, despeinanado mi pelo enredado;
habre sentido la brisa en mi rostro,
el mar en mi piel, una mano sobre mi mano.
Pase lo que pase, seguire asi, seguire soñando.
Saguire escribiendo para vivir, y dejare el trozo de mundo que depende de mi, mejorado.
Puede ser que el polvo vuelva al polvo y yo deje de existir...
O podria ser tambien, que la noche cerrara mis ojos, y ya no los volviera a abrir.
O que mi cuerpo se marchite, y ya no quiera vivir.
Pueden ser tantas cosas... tanto puede suceder,
pueden secarse los mares, puede el cielo caer,
puede el amor derrumbarse, puede el odio vencer.
Mas sabe, compañero, que ocurra lo que ocurra, jamas cejare en el intento de ser libre y feliz. No dejare jamas de luchar por lo que creo...
Y cuando muera, lo hare sabiendo que cambie un poco de esta tierra.
Sere feliz, cuando muera, porque habre estado aqui...
Habre conocido a las personas, que me hicieron sonreir,
habre recibido amor, y habre amado;
habre hecho llorar a alguien, y habre llorado;
habre sentido en mi, el sentimiento mas humano;
habre tocado una flor, habre respirado, habre caminado;
habre desnudado el horizonte con mi mirada perdida;
habre sentido en mi piel el sol, habre curado mis heridas;
habre caido, y me habre alzado;
me habre perdido, pero de nuevo, me habre encontrado;
habre sentido el viento, despeinanado mi pelo enredado;
habre sentido la brisa en mi rostro,
el mar en mi piel, una mano sobre mi mano.
Pase lo que pase, seguire asi, seguire soñando.
Saguire escribiendo para vivir, y dejare el trozo de mundo que depende de mi, mejorado.
Estaba loca.
el corazon vivo del pasado
hace latir los recuerdos dolorosos
que avanzan en mi venas, temblorosos,
dejando mi contento marchitado.
hundiendose con ahinco lo pasado,
clavandose en mi carne lo vivido,
no dejando olvidado,
aquello que antaño fue sucedido.
golpea el calido sonido de tu boca,
tu boca, que en mi mente se ha pardido.
tu voz que el frio tiempo ha borrado,
y yo echando de menos su sonido.
la tristeza siseaba en los recovecos
de mi penosa alma epinada
mientras la brisa, de ti envidiosa,
a posta tu nombre me susurraba.
y anclada ahora en este sufrimiento,
en un mar de tristeza, ahogada,
confieso que eres mi paz y mi tormento.
que la vida si es sin ti no vale nada.
el dolor de los errores cometidos,
roera mi pobre alma exhausta,
a pesar de que no es dificil mi alivio,
que con un te quiero tuyo me basta.
y aborta la esperanza en el intento,
da hacerme convencer que esto no es cierto,
que tu no deshechaste ya mis besos,
que aun sientes dentro lo que yo siento.
y me niego a aprender de mis errores,
pues se que a tus brazos sucumbiria,
ya que alvergo la esperanza, todavia
de que vuelvas a mi y te enamores.
que me digas lo que nunca me dijise,
que sea verdad aquello en que me emntiste,
que esta vez tus dedos seansinceros,
cuando, tiernos, se enreden en mi pelo,
cuando, suaves, la espalda me acaricien.
haciendome ollvidar el mundo entero.
que sean sinceros todos tus besos,
cuando nuestras lenguas se entrechoquen,
cuando nuestros labios se toquen,
haciendome olvidar el mundo entero.
que sean tus brazos, por fin sinceros,
cuando mi cuerpo rodeen.
y contra ti con suavidad me estrechen.
y entonces sonara un real ''tekiero''
y sere la mas feliz...
...del mundo entero!
ya se que muy deificil es quererme,
ya que una estupida romantica es lo que soy,
pues soy tan tonta que, cuando tu duermes,
mirando tu carita siempre estoy.
pues simpre me pierdo en tus ojos verdes.
que tambien son dorados como el sol.
y tu pelo del trigo que oscurece
y tus manos de suave seda son.
y ya que soy tan tonta de quererte,
(que yo no lo elegi, fue el corazon).
confieso que aun despues de perderte,
aun pienso en ti y pierdo la razon.
y si me preopongo ser valiente,
confieso que aun conservo la ilusion.
me acuesto intentado, hasta la mañana,
recordar el sonido de tu voz.
y cuando el sol despunta en mi ventana,
veo que el vivo recuerdo no llego
y el llanto de mis ojos escapa,
y un suspiro de mis labios broto,
y lloro mas porque recuerdo que preguntabas,
por que mi boca linda suspiro.
y que yo sonriendo triste conestaba,
que exhale aquel suspiro por amor.
y recuerdo que tu me estrechabas,
y que mi corazon se derritio.
y si evoco mas recuerdos del pasado,
rescuerdo una noche en mi habitacion,
en el suelo de moqueta tumbados,
yo aguantaba la respiracion.
esperando que tu me besaras,
y me electrizo cuando eso sucedio.
tambien recuerdo la primera vez
cuando tu cara a mi se acerco.
y yo luchaba por contenerme
pero mi boca, te beso.
entonces yo descubri el cielo.
mientras, sonaba esa cancion.
que yo conservo aun como recuerdo.
pero se que tú no.....
hace latir los recuerdos dolorosos
que avanzan en mi venas, temblorosos,
dejando mi contento marchitado.
hundiendose con ahinco lo pasado,
clavandose en mi carne lo vivido,
no dejando olvidado,
aquello que antaño fue sucedido.
golpea el calido sonido de tu boca,
tu boca, que en mi mente se ha pardido.
tu voz que el frio tiempo ha borrado,
y yo echando de menos su sonido.
la tristeza siseaba en los recovecos
de mi penosa alma epinada
mientras la brisa, de ti envidiosa,
a posta tu nombre me susurraba.
y anclada ahora en este sufrimiento,
en un mar de tristeza, ahogada,
confieso que eres mi paz y mi tormento.
que la vida si es sin ti no vale nada.
el dolor de los errores cometidos,
roera mi pobre alma exhausta,
a pesar de que no es dificil mi alivio,
que con un te quiero tuyo me basta.
y aborta la esperanza en el intento,
da hacerme convencer que esto no es cierto,
que tu no deshechaste ya mis besos,
que aun sientes dentro lo que yo siento.
y me niego a aprender de mis errores,
pues se que a tus brazos sucumbiria,
ya que alvergo la esperanza, todavia
de que vuelvas a mi y te enamores.
que me digas lo que nunca me dijise,
que sea verdad aquello en que me emntiste,
que esta vez tus dedos seansinceros,
cuando, tiernos, se enreden en mi pelo,
cuando, suaves, la espalda me acaricien.
haciendome ollvidar el mundo entero.
que sean sinceros todos tus besos,
cuando nuestras lenguas se entrechoquen,
cuando nuestros labios se toquen,
haciendome olvidar el mundo entero.
que sean tus brazos, por fin sinceros,
cuando mi cuerpo rodeen.
y contra ti con suavidad me estrechen.
y entonces sonara un real ''tekiero''
y sere la mas feliz...
...del mundo entero!
ya se que muy deificil es quererme,
ya que una estupida romantica es lo que soy,
pues soy tan tonta que, cuando tu duermes,
mirando tu carita siempre estoy.
pues simpre me pierdo en tus ojos verdes.
que tambien son dorados como el sol.
y tu pelo del trigo que oscurece
y tus manos de suave seda son.
y ya que soy tan tonta de quererte,
(que yo no lo elegi, fue el corazon).
confieso que aun despues de perderte,
aun pienso en ti y pierdo la razon.
y si me preopongo ser valiente,
confieso que aun conservo la ilusion.
me acuesto intentado, hasta la mañana,
recordar el sonido de tu voz.
y cuando el sol despunta en mi ventana,
veo que el vivo recuerdo no llego
y el llanto de mis ojos escapa,
y un suspiro de mis labios broto,
y lloro mas porque recuerdo que preguntabas,
por que mi boca linda suspiro.
y que yo sonriendo triste conestaba,
que exhale aquel suspiro por amor.
y recuerdo que tu me estrechabas,
y que mi corazon se derritio.
y si evoco mas recuerdos del pasado,
rescuerdo una noche en mi habitacion,
en el suelo de moqueta tumbados,
yo aguantaba la respiracion.
esperando que tu me besaras,
y me electrizo cuando eso sucedio.
tambien recuerdo la primera vez
cuando tu cara a mi se acerco.
y yo luchaba por contenerme
pero mi boca, te beso.
entonces yo descubri el cielo.
mientras, sonaba esa cancion.
que yo conservo aun como recuerdo.
pero se que tú no.....
Y en ese punto de mi vida me volví una furcia x) Ya me he recuperado, menos mal!
Puede parecer extraño en mi...
Pero he aprendido a no esperar el amor.
Sino a que este venga en pequeñas dosis en noches de lujuria, de sensaciones que a la mañana siguiente autoborraremos para evitar que se conviertan en algo proximo a eso, al amor.
Ha aprendido que no es malo tomar esas pequeñas dosis tantas veces como quieras y de quien quieras.
He olvidado como se creía en alguien especial, en una persona que llegaría y lo cambiaría todo.
No se creer ya.
Ya no.
Ya no creo en el amor, los flechazos...
Porque son sentimientos difíciles de percibir y borrosos.
En cambio creo en la pasión, la lujuria y la lascivia.
Porque son sensaciones salvajes y primitivas que setimos todos los humanos.
De fácil aparición y fácil solución.
Creo en aquello que le cuerpo pide, los ojos ven y la boca saborea.
No en aquello que sale desde el corazón. Porque desde el corazón solo sale sangre.
Sangre promiscua y lasciva.
Sangre de cuerpos transgresores y lujriosos.
Porque he aprendido que los sentimientos no existen.
Solo estímulos y respuestas naturales que todo cuerpo siente y ejecuta.
He aprendido que ya no hay magia, ni príncipes.
Solo hay personas y una severa atracción que nos ata a algunas de ellas unso instantes y que luego se desvanece.
He aprendido eso.
Y he aprendido a no esperar, a atacar.
A cerrar los ojos y a olvidar.
Pero he aprendido a no esperar el amor.
Sino a que este venga en pequeñas dosis en noches de lujuria, de sensaciones que a la mañana siguiente autoborraremos para evitar que se conviertan en algo proximo a eso, al amor.
Ha aprendido que no es malo tomar esas pequeñas dosis tantas veces como quieras y de quien quieras.
He olvidado como se creía en alguien especial, en una persona que llegaría y lo cambiaría todo.
No se creer ya.
Ya no.
Ya no creo en el amor, los flechazos...
Porque son sentimientos difíciles de percibir y borrosos.
En cambio creo en la pasión, la lujuria y la lascivia.
Porque son sensaciones salvajes y primitivas que setimos todos los humanos.
De fácil aparición y fácil solución.
Creo en aquello que le cuerpo pide, los ojos ven y la boca saborea.
No en aquello que sale desde el corazón. Porque desde el corazón solo sale sangre.
Sangre promiscua y lasciva.
Sangre de cuerpos transgresores y lujriosos.
Porque he aprendido que los sentimientos no existen.
Solo estímulos y respuestas naturales que todo cuerpo siente y ejecuta.
He aprendido que ya no hay magia, ni príncipes.
Solo hay personas y una severa atracción que nos ata a algunas de ellas unso instantes y que luego se desvanece.
He aprendido eso.
Y he aprendido a no esperar, a atacar.
A cerrar los ojos y a olvidar.
One Step Closer.
& que el sol que brillaba en lo alto perlaba mi frente de gotitas de esfuerzo y calor mientras yo seguía caminando mirando fijamente al frente, a las montañas verdes y marrones sobre la que me internaba y continuaba mi penosa ascensión con una enorme sonrisa en los labios, cansada pero contenta de llegar alli donde mis piernas me impulsaban. Ora agarrandome a un saliente rocoso, ora apoyando el pie en la raiz de alguna planta para asegurarlo.
No habia parado de caminar desde que habia comenzado aquel viaje que no se desarrollaba en ninguna parte, pero aun asi no estaba demasiado cansada. Solo algo fatigada, porque el camino no era facil, y habia empezado como una huida hacia cualquier parte, huyendo de cualquier rutina.
Ahora el viaje casi habia terminado y yo sentia la extraña necesidad de volver la vista atras, pero me decidi a que no fuera asi, ya que podria resultar contraproducente y, a estas alturas, ya nada podia fallar.
Era mi momento. Ya a un paso de la cima, apoye las manos en esta para impulsarme hacia arriba, apoye en el la el vientre y el pecho y alce una pierna, me arrastre un poco hacia el centro y, finalmente, subi la otra pierna y me puse en pie.
Abri los brazos lo más que pude, me puse de putillas, levante la cabeza, cerre los ojos y deje que el viento sacudiera mi pelo y mi holgada camiseta.
lentamente, volvi a relajar el cuerpo, respirè suavemente, una y otra, y otra vez. Asi hasta diez veces.
Y abri los ojos, con lentitud, mis pestañas se levantaron, revoloteando unas cuantas veces.
Mire a mi al rededor, habia conqistado el mundo, pero no ESTE mundo, sino MI mundo.
Abajo quedaban todos los esfuerzos hechos, todos los desengaños, todas las caidas, los resbalones, las bofetadas del destino, todos los sueños rotos, todos los llantos, todas las locuras, las cosas de las que arrepentirse.
Luego me di la vuelta y vi qué habia allí, en la cima, conmigo.
Todo aquello que yo habia soñado, deseado, todas las cosas que habia querido hacer, todas las metas que em habia propuesto. Todo estaba alli.
Conmigo.
Para mi.
Porque yo habia subido la montaña.
Y de repente una luz cegadora me hizo cerrar los ojos, una luz que no era la del sol,o eso crei al principio.
pero de repente deje de sentir el calor asfixiante de estar en la cima de tus sueños y pase a sentir una repentina calidez recubiendo mi cuerpo.
La luz cegadora, ya no parecia tan molesta, asique abri los ojos y, Oh, dios mio! estaba en mi cama! tumbada en mi habitacion!
Todo habia sido un dulce sueño!
Pero la sensacion de realizacion que habia sentido al llegar a la cima aun estaba ahi, si no esa sensacion en sì, una sombra de lo que fue permanecia.
Y ese fue el dia que decidi que nunca nada me frenaria, que por muy alta que fuera la montaña, yo la seguiria subiendo.
El dia que decidi que yo, si queria, lo podia todo, el dia que decidi, que conseguiria todo lo que me propusiese.
Ese fue el dia decisivo de mi vida, el dia en que me di cuenta de que solo se es feliz: CUMPLIENDO TUS SUEÑOS! :)
No habia parado de caminar desde que habia comenzado aquel viaje que no se desarrollaba en ninguna parte, pero aun asi no estaba demasiado cansada. Solo algo fatigada, porque el camino no era facil, y habia empezado como una huida hacia cualquier parte, huyendo de cualquier rutina.
Ahora el viaje casi habia terminado y yo sentia la extraña necesidad de volver la vista atras, pero me decidi a que no fuera asi, ya que podria resultar contraproducente y, a estas alturas, ya nada podia fallar.
Era mi momento. Ya a un paso de la cima, apoye las manos en esta para impulsarme hacia arriba, apoye en el la el vientre y el pecho y alce una pierna, me arrastre un poco hacia el centro y, finalmente, subi la otra pierna y me puse en pie.
Abri los brazos lo más que pude, me puse de putillas, levante la cabeza, cerre los ojos y deje que el viento sacudiera mi pelo y mi holgada camiseta.
lentamente, volvi a relajar el cuerpo, respirè suavemente, una y otra, y otra vez. Asi hasta diez veces.
Y abri los ojos, con lentitud, mis pestañas se levantaron, revoloteando unas cuantas veces.
Mire a mi al rededor, habia conqistado el mundo, pero no ESTE mundo, sino MI mundo.
Abajo quedaban todos los esfuerzos hechos, todos los desengaños, todas las caidas, los resbalones, las bofetadas del destino, todos los sueños rotos, todos los llantos, todas las locuras, las cosas de las que arrepentirse.
Luego me di la vuelta y vi qué habia allí, en la cima, conmigo.
Todo aquello que yo habia soñado, deseado, todas las cosas que habia querido hacer, todas las metas que em habia propuesto. Todo estaba alli.
Conmigo.
Para mi.
Porque yo habia subido la montaña.
Y de repente una luz cegadora me hizo cerrar los ojos, una luz que no era la del sol,o eso crei al principio.
pero de repente deje de sentir el calor asfixiante de estar en la cima de tus sueños y pase a sentir una repentina calidez recubiendo mi cuerpo.
La luz cegadora, ya no parecia tan molesta, asique abri los ojos y, Oh, dios mio! estaba en mi cama! tumbada en mi habitacion!
Todo habia sido un dulce sueño!
Pero la sensacion de realizacion que habia sentido al llegar a la cima aun estaba ahi, si no esa sensacion en sì, una sombra de lo que fue permanecia.
Y ese fue el dia que decidi que nunca nada me frenaria, que por muy alta que fuera la montaña, yo la seguiria subiendo.
El dia que decidi que yo, si queria, lo podia todo, el dia que decidi, que conseguiria todo lo que me propusiese.
Ese fue el dia decisivo de mi vida, el dia en que me di cuenta de que solo se es feliz: CUMPLIENDO TUS SUEÑOS! :)
Verdades como puños.-
Es increíble… es maravillosa, la atracción que ejerce sobre nosotros todo lo que está prohibido, que no podernos tener, esas cosas que no está bien hacerlas.
Nos atraen, nos incitan, nos exhortan con ese halo de frenética rebeldía que las recubre.
Y es que el hombre desea portarse mal. Porque le parece divertido y emocionante.
Luego vienen las consecuencias. Y lo peor es que el ser humano es tan promiscuo y transgresor que no se arrepiente. Por muy duras que sean éstas…
Nos atraen, nos incitan, nos exhortan con ese halo de frenética rebeldía que las recubre.
Y es que el hombre desea portarse mal. Porque le parece divertido y emocionante.
Luego vienen las consecuencias. Y lo peor es que el ser humano es tan promiscuo y transgresor que no se arrepiente. Por muy duras que sean éstas…
Deshacer; rehacer
Un día entré en la tienda de vidas. Esa en la que el dependiente conoce la vida de todos, y te regala cambios y nuevas vidas, a cambio de una buena razón para ello.
Entré y, sorprendido, me reconoció.
- Olivia, -me saludó- ¿qué haces tú por aquí?
-Pues ya ves- dije algo malhumorada- vengo a hacer lo que todos.
Él pareció extrañado, como si no entendiera. Rebuscó algo en su ordenador y luego volvió a dirigirse a mí. Con la expresión aún más preocupada en el rostro.
-Pero.. ¿tú no eres esa que tiene la vida perfecta?
-Sí, soy yo. Mi vida es absolutamente perfecta.
-Pero, has venido.
-Sí, he venido. Necesito algo.
-Bueno, pero... tu vida es perfecta, ¿que quieres?
-Pues no se. Lo quiero todo, todo lo que no podría pedir. Quiero todo lo que no tengo, sea bueno o malo. Porque esto será perfecto, pero no me gusta.
Me miró como flipándolo. Y yo le puse mala cara. ¿Es que nadie puede desear el fin de su existencia como tal?
- Pero... ¿Por qué? Tú eres una muchacha excelente educada y bastante lista.
Entonces sí que puse mala cara y solté.
-Pues no quiero ser una muchacha excelente, educada, ni lista. Quiero ser una mala influencia, una borde, una estupida, ser tonta y no saber ni leer. Que todo el mundo me mire y nadie quiera ser como yo. Eso es lo que quiero ser.
Está un poco chapucero
Capítulo 1: Oro
Bajo la tarde moribunda, próxima al crepúsculo, Élodie no podía dejar de mirar el oro.
Con sus enormes ojos almendrados, absorbía los rayos dorados que el sol dejaba desperdigarse en todas direcciones por el cielo rosado.
Pero el oro que ella miraba realmente, no era ese. A pesar de que aquel espectáculo de luces y sombras la podía mantener absorta hasta que el añil cubriera el cielo, sus ojos, en realidad miraban otro oro.
Miraba las doradas hebras de un cabello rubio agitarse suavemente por el viento. Sus pupilas se llenaban del suave cabello que se balanceaba rozándole los hombros a aquella criatura dorada. Con su tez pálida, pero al mismo tiempo sutilmente tostada, de forma que parecía lanzar reflejos de sol. Y sus ojos… sus ojos eran de color ámbar totalmente líquido, algo rasgados, no muy grandes. Acordes a su carita de niño, que a la vez reflejaba una profunda fuerza y seriedad, pero que siempre estaba esbozando una bella sonrisa con sus labios carnosos y rosados. Él cerró los ojos, dejando que el aire le golpease la cara. Mientras, Élodie lo observaba atentamente. Con los labios entreabiertos ligeramente.Sentada a su lado, casi rozándose, su propio pelo negro revoloteando en el hombro desnudo de él, Élodie estaba maravillada del frío que él emanaba, a pesar de parecer tan sumamente cálido.
Acababa de conocerlo, y ya era como si él estuviera allí desde siempre.
Su mente divagó en los recuerdos de hacía una pocas horas.
Acababa de conocerlo, y ya era como si él estuviera allí desde siempre.
Su mente divagó en los recuerdos de hacía una pocas horas.
<<Había salido de casa para verse con su amiga Edris, que vivía en el extremo oeste del pueblo, en el límite. Cerca del bosque verde brillante que crecía en forma de medialuna abrazando el pueblo.
Había recorrido la mitad del camino cuando llegó a aquella zona en obras.
Se había acercado, solo para curiosear, cuando el cordón de una de sus zapatillas se había enredado en una valla rota. No fue consciente de ello y siguió caminando, arrastrando la valla consigo misma, pesaba demasiado y la resistencia hizo que callera hacia atrás rajándose el gemelo derecho con una de las afiladas varas que sobresalían de la valla.
Se golpeó el trasero contra una viga enorme. Un dolor agudo le subió por la espalda, acentuando el de su sangrante pierna. El dolor y sus increíbles náuseas ante la sangre hicieron que, al mirarse la pierna, la cabeza empezara a darle vueltas y, pronto, todo se fue fundiendo en negro.
Unas manos fuertes, pero de dedos finos y suaves la zarandearon por los hombros.
-Chica... ¡Ey pequeña!, vamos despierta.
Élodie escuchaba una voz algo ronca, no muy grave, de hombre, que la llamaba.
-Pero bueno, ¿qué hacías ahí?
Los ojos de Élodie pestañearon, confusos, intentando abrirse. A través de sus pestañas entrecerradas Élodie vio una cara borrosa y tremendamente dulce, que le sonreía con aire aliviado.
-¿Quién demonios…?- masculló.
La cara dulce se rió con un sonido ronquito y musical.
Unas manos – que probablemente pertenecían a esa cara – que le habían estado sujetando la nuca y la espalda, la ayudaron a incorporarse. Al hacerlo, la parte baje de la espalda envió una descarga de dolor, desde el coxis hasta la mitad de las lumbares.
-Au…
Entonces recordó que se había acercado a unas obras y que se había rajado la pierna y golpeado el trasero.
-Te has echado una buena siesta… - y la voz rió otra vez.
Élodie, que desde que se había incorporado había estado mirando la punta de sus zapatillas se giró.
A su lado, había un chico de su edad, no mucho más alto que ella, con un hermoso pelo dorado que se ondulaba ligeramente bajo las orejas, unos ojos color miel excepcionales y una enorme y cálida sonrisa en los labios carnosos. No llevaba camiseta, solo unos desgastados jeans que le llegaban a la rodilla. Y de su cuello pendía un colgante rectangular plateado, con algo escrito en negro, que ella no consiguió leer. El chico era casi extremadamente delgado y su piel era completamente blanca, con un reflejo dorado. Élodie tuvo que detenerse a mirar su abdomen, perfectamente esculpido, pero sin ser exagerado.
-Eh… - masculló, apartando la vista de sus músculos- ¿Cuánto…? ¿Cuánto tiempo llevo así? ¿Dónde estoy? ¿Quién eres?
El chico, sin borrar un instante la sonrisa, dijo:
-Bueno, te has tropezado con una valla, y te has hecho un buen arañazo en la pierna. Así que he acudido a cogerte cuando he visto que te desmayabas, te he sacado de ahí y te he traído a la orilla de la playa. Llevas inconsciente unos tres cuartos de hora, pero entonces has empezado a gritar ‘’Edris, préstame ese colgante’’ y he decidido despertarte antes de que me arrancaras el mío. – Rió - Pero claro, antes me he ocupado de esa pierna. Ahora, gracias a ti, tengo una fantástica camiseta ‘gore’. – Élodie miró su pierna, ahora vendada con una camiseta blanca.
-Oh, lo… lo siento mucho. Soy… soy un poco patosa y…
-No pasa nada- había dicho él cogiéndola de la mano. Lo que hizo que se estremeciera. >>
Y se había quedado ahí, charlando con él sobre heridas. Ya llegaba tarde a casa de Edris y, la verdad, no estaba segura de poder andar la otra mitad del camino y luego volver a casa ella sola.
Habían estado charlando sobre heridas una hora entera, y ella ni siquiera había puesto un poco carita de asco, ¡con lo que la asustaba el tema! Él tenía algo que la hacía sentirse bien.
Ahora, llevaban media hora en silencio, mirando la extremadamente lenta puesta de sol.
De repente, se dio cuenta:
-No me has dicho quien eres…
La sonrisa de él se estiró, ensanchándose aún más.
-Me llamo Alan. – dijo sin abrir los ojos. – Y tú eres…
-Élodie.
-Élodie… -susurró él con su hermosa voz. Qué bien sonaba cuando lo decía él.
-¿Eres de por aquí? No te había visto nunca.
-Bueno, tengo un amigo aquí, quizás le conoces. Es un tipo genial, nuestros padres trabajaban juntos y, desde que nacimos hemos coincidido cada vez que ellos quedaban.- Élodie lo miraba sin saber que expresión tenía puesta en la cara. Alan, que había hablado con una expresión neutra le sonrió, con los párpados entrecerrados, pero no dijo nada más.
- Mmm… Bueno, -dijo Élodie impaciente y sorprendida de la facilidad para despistarse o la intención de dar poca información de Alan- ¿y cómo se llama tu amigo?
Alan aflojó un poco la sonrisa y abrió un poco los ojos.
-Max. Se llama Max.
Élodie por poco se cae de espaldas.
-¿! Max!? ¿Te refieres a un tipo delgado, muy alto y desgarbado y el pelo castaño?
- Sí, ese es Max.
Élodie rompió a reír.
-¡Qué coincidencia! – exclamó. – Él es mi… Mi mejor amigo- titubeó, desde que su relación con él había acabado hacía un año, estaban muy unidos. Y a pesar de que había cortado ella porque no le interesaba realmente de esa manera, veía que el aún estaba interesado, así que siempre intentaba presentarlo como su ex novio para que, sutilmente, el se diera cuenta de su rechazo, de que solo era un amigo.
Pero, sin embargo, no se lo había dicho a Alan, ¿por qué?, ¿es que acaso no quería que él supiera que habían estado juntos? Pero él debía saberlo. Max debía de habérselo contado, si eran tan amigos… Tan amigos…
<<Así que, >> se sorprendió pensando << no puedo intentarlo con Alan. Estúpidas ‘’normas’’ de tíos…>> Pero al momento se obligó a dejar de pensar en ello. ¿Intentar qué con Alan? ¡Si apenas le conocía!
-¡No puede ser tu mejor amigo! ¡Es increíble! – Contestó él poniendo una preciosa cara de asombro - ¡Menuda sorpresa!
-¿Y cómo es que nunca me ha hablado de ti?- dijeron los dos a la vez.
Él con una expresión un poco dolida por el hecho de que no le hubieran hablado de Élodie. Y Élodie con la misma expresión, solo que más sorprendida… ¡Max no le había dicho nada sobre ella! Esto la hirió un poco, la verdad. Y para relajarse, miro la cara de asombro que Alan tenía puesta en su cara, la misma que tenía puesta ella.
<< Solo que >> pensó ella << yo no soy tan hermosa. >>
Se rieron, aunque a Élodie le costó un poco más.
-Bueno, quizás no quiere que la gente me conozca, soy un desastre- dijo Élodie medio en broma, medio en serio.
- Nah… seguro que no más que yo. – repuso Alan con otra de sus sonrisas mirando fijamente a Élodie a los ojos. – Más que yo no…- Y de repente…
Élodie se quedó sin respiración. El rostro de Alan se encontraba a pocos centímetros del suyo. Mirándola, serio. Era tan hermoso aquel rostro… El corazón le latía con inusitada rapidez, y tan fuerte, que creía que Alan iba a oírlo. Se sonrojó, avergonzada de que él pudiera oír su corazón desbocado. Entonces, notó un tacto frío en la muñeca derecha.
No podía ser, no podían hacerle eso a Max, pensaba. Apartó los ojos de aquellas facciones tan bellas y los bajó hasta su mano. Los largos dedos blancos de Alan la rodeaban tiernamente la muñeca, sin oprimirla mucho, firme y suavemente. Su contacto le producía un extraño temblor en cada célula que él tocaba. Élodie sabía lo que venía ahora. Ahora venía un beso. Estaba insegura. No podía ser de esa manera y besarse con un colega de su mejor amigo al que, además, acababa de conocer. Por muchos escalofríos que te produjera su contacto.
Por mucho que lo anhelara tu corazón loco y estúpido.
En ese momento fue consciente de que llevaba varios segundos sin respirar, y de que necesitaba aire.
Cerró los ojos y soltó el aire que tenía anclado en los pulmones e inspiró con fuerza. No sabía si Alan la besaría. Al parecer, él no sabía nada de ella así que no podía imaginar que a Max aún le gustaba. Élodie dedujo que ahora Alan la besaría, porque ignoraba todo aquello. Apretó los ojos con más fuerza y esperó.
Pero no. El beso no llegaba. Y de golpe, el agarre frío y tierno de la mano de Alan en su muñeca se aflojó y Élodie sintió el aire cálido del ambiente cuando él, que emanaba aquel frío extraño, se retiró.
Élodie abrió los ojos con suavidad. Alan ya no estaba inclinado hacia ella. Sino recto y erguido, serio. Mirando el mar pintado de naranja por los ultimísimos rayos de un sol que se había convertido es una delgada franja curva perdiéndose en el horizonte.
Élodie lo miraba fascinada. ¿Cuánto tiempo llevaba observando su cuerpo perfecto y su cara de ángel? Pero no podía dejar de repasar cada trazo de sus facciones. Cada vez que lo volvía a mirar descubría algo nuevo. Una pequeña peca en una mejilla. Un pelito desviado de una ceja. Una pestaña enredada con otra en uno de sus ojos.
Era apabullantemente perfecto.
Y no la había besado, eso quería decir que pensaba. Eso significaba…
Que era bello, fuerte, esbelto, simpático e (y muy importante) inteligente.
Su piel emanaba un extraño frescor que contrastaba con los cálidos tonos de su pelo y sus ojos, lo que le hacía aún más interesante. Y lo mejor, era que él parecía no darse cuenta de todas esas cualidades suyas. Parecía sentirse como un humano normal más y no como la criatura de luz que a Élodie le parecía.
Lo deseaba.
Se dio cuenta de que realmente le había gustado. Había algo magnético y atrayente en el que hacía que Élodie quisiera sentarse en su regazo y rodear su cuello con los brazos. Deslizar la mano por entre sus cabellos de oro. Mirarlo a esos dorados ojos suyos y (una expresión más bien poco común en ella) comerle esa boca que tenía que ser tan dulce como la miel.
Y, claro está, que hacía que Élodie deseara que Alan la sostuviera entre sus brazos, que acariciara su ondulado pelo negro, que la mirara a sus ojos de un horrible verde glacial y la besara en su boca roja y delgada.
Suspiró pensando en ello. Que bello parecía él en comparación con ella.
Con esa piel color crema, que nunca jamás llegaba a ponerse morena del todo y que no pegaba nada con el color de sus ojos ni de su pelo.
Sintió una punzada que la hizo encogerse. Había muchas razones por
las que no podía probar nada con Alan.
las que no podía probar nada con Alan.
A)(Y la razón principal) Parecía ser un gran amigo de su ex novio.
B)Acababa de conocerlo. No sabía nada de él.
C)Era tremendamente guapo, mientras que ella… burff…
D)¿Había que fiarse de esos instintos salvajes que la estaban haciendo perder la cabeza por un completo desconocido?
B)Acababa de conocerlo. No sabía nada de él.
C)Era tremendamente guapo, mientras que ella… burff…
D)¿Había que fiarse de esos instintos salvajes que la estaban haciendo perder la cabeza por un completo desconocido?
-Élodie… - susurró Alan.
Élodie salió de sus reflexiones y se giró hacia Alan.
-Dime, Alan - dijo ella aún sin poder borrar del todo la expresión de duda y pena de su cara.
-Es tarde y yo… bueno, te parecerá una tontería, pero yo… - dijo, y sonrió – yo tengo que estar ya en casa…
Élodie se quedó un poco sorprendida de lo que le dijo. La verdad, había esperado que le confesara su secreto amor por ella, o que le dijera que también sentía la misma atracción. Aunque no, ella sabía que era imposible.
Con ojos como platos, respondió:
-Ahmm, no, no es ninguna tontería, yo también debería irme ya a casa.
-Bien, si quieres te acompaño – dijo él poniéndose en pie y extendiendo su mano hacia ella.
Élodie no pudo más que sonreír y agarrarse a su mano para que la ayudara a levantars
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