Sí, soy como una pequeña fierecilla.
Hago las cosas y no las pienso.
Me revuelvo cuando algo no me gusta, provoco lo que deseo, sé los riesgos, veo el final; pero no freno, acelero.
Luego duele.
Me avisan del estrepitoso accidente al que me dirijo, me avisan. Lo sé. Y sigo avanzando, y no me aparto, y le doy más a fondo.
Luego duele.
Soy como un pequeño animal salvaje, muerdo cuando algo me gusta, araño cuando quiero más, me escapo para ser libre...
... y acabo cayendo en la trampa.
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