Cosas que escribí ayer, cosas que escribo hoy, cosas que podría escribir mañana.
Cosas que la gente de un pequeño pueblo en las faldas de una montaña no quiere oír y que la gente de la ciudad no tiene tiempo para escuchar. Pequeños gritos, aullidos de dolor y de locura, de lo que me pasa por dentro, que no lo entiendo ni yo.
Y todo aquí, para vosotros, como si me hubiera abierto el pecho y pudierais registrarmelo de arriba a abajo.
lunes, 4 de junio de 2012
Queremos lo que envenena.
Sigue sin ser mi novio. Pero estoy enamorada.
Ala, ya lo he dicho. Estoy harta de susurrárselo sólo a él.
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