Hoy... hoy ha goteado. El agua se ha escapado de los nubarrones y ha chorreado por la cúpula del cielo, ha barrido las paredes de las casas, lamido las ventanas y resbalado por el pelo.
En realidad, llover, no ha llovido.
Ha sido más bien un intento, un amago, un susurro del grito.
Ha marraneado toda las ciudad y ha calado en cientos de huesos; y todo eso lo ha hecho siendo "nada".
Puede no entenderse, pero me ha recordado a él.
Él, que me dejó también helada, él, que también me estropeó y lo hizo sin ser nada.
Habiéndo sido lo más leve, hirió de esta manera.
Y entonces a una la da por pensar que habría pasado si hubiera sido "todo".
Pero eso no lo sabemos, ni quiero saberlo.
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