Si un día viera a alguien volar, aunque tus ojos lo estuvieran viendo y tu cerebro te dijera que tus retinas no mienten, lo negarías.
Lo negarías porque es imposible, porque te llamarían loco y porque no te lo puedes creer.
Por eso, yo inventé el término: Te Eso.
Se podría decir que Te Eso es un Te Quiero cobarde.
Un: sé que es verdad pero no lo voy a admitir.
Un: sé que es verdad pero eso no es bueno.
Un: sé que es verdad pero no puede ser.
Es un paso más que Me Gustas y se supone que un paso menos que Te Quiero pero en el fondo los dos sabemos que es solo un disfraz.
Un disfraz para no decirnos que nos echamos de menos; que no aguantamos sin el otro; que sentimos cosas muy fuertes.
Porque eso no nos conviene, ni a tí, ni a mí.
No nos conviene ni lo queremos porque a nuestro alrededor hay mucha gente, gente que a lo mejor nos gusta, pero que por desgracia, no podría sustituir al otro.
De igual manera que negaríamos que esa persona voló, negamos que nos queramos.
Supongo que en realidad lo sabemos, pero decirlo sería como echar abajo todo el optimismo y las ganas de vivir nuestra vida separados.
Así que te digo que Te Eso, que Te Eso mucho y que muy pronto podré decirtelo a la cara.
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