martes, 28 de febrero de 2012

¡Menuda casualidad!

A veces las cosas suceden sin quererlo.
A veces la casualidad le gana a la intención.
Le hecha un pulso y la machaca.
Consigue realizar cosas que la intención no hubiera logrado jamás.
Hay cosas que pasan porque pasan y que, si hubieras intentado que pasaran, no habrían pasado jamás.
A veces dejas algo pasar, porque sabes que si dices <Voy a por ello> no va a funcionar, y entonces la casualidad lo hace realidad.
Y sabes con certeza, que hay cosas que es mejor dejárselas a la casualidad.
Que si no pasan es porque no.
Porque la casualidad es muy, muy fuerte. Pero sólo es eso, casualidad. Y es caprichosa y fortuita.

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