Puede parecer extraño en mi...
Pero he aprendido a no esperar el amor.
Sino a que este venga en pequeñas dosis en noches de lujuria, de sensaciones que a la mañana siguiente autoborraremos para evitar que se conviertan en algo proximo a eso, al amor.
Ha aprendido que no es malo tomar esas pequeñas dosis tantas veces como quieras y de quien quieras.
He olvidado como se creía en alguien especial, en una persona que llegaría y lo cambiaría todo.
No se creer ya.
Ya no.
Ya no creo en el amor, los flechazos...
Porque son sentimientos difíciles de percibir y borrosos.
En cambio creo en la pasión, la lujuria y la lascivia.
Porque son sensaciones salvajes y primitivas que setimos todos los humanos.
De fácil aparición y fácil solución.
Creo en aquello que le cuerpo pide, los ojos ven y la boca saborea.
No en aquello que sale desde el corazón. Porque desde el corazón solo sale sangre.
Sangre promiscua y lasciva.
Sangre de cuerpos transgresores y lujriosos.
Porque he aprendido que los sentimientos no existen.
Solo estímulos y respuestas naturales que todo cuerpo siente y ejecuta.
He aprendido que ya no hay magia, ni príncipes.
Solo hay personas y una severa atracción que nos ata a algunas de ellas unso instantes y que luego se desvanece.
He aprendido eso.
Y he aprendido a no esperar, a atacar.
A cerrar los ojos y a olvidar.
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